25.10.08

Roberto Saviano

El escritor Roberto Saviano anunció hoy que abandonará Italia despues de dos años de vivir bajo protección especial, tras recibir amenazas de muerte de La Camorra, la mafia de Nápoles, a la que denunció en su libro Gomorra.

Ayer mismo la prensa italiana publicó la revelación de un policía, al que el arrepentido mafioso (colaborador de la justicia), Carmine Schiavone dijo que el libro de Saviano ha provocado malestar y que existe un plan para asesinarlo, al lado de sus escoltas, antes de Navidad.

Duro precio el que se paga por sacar a la luz las cloacas de la sociedad italiana.

"Me iré de Italia al menos por un periodo y luego se verá. Pienso que tengo derecho a una pausa. He pensado durante este tiempo que ceder a la tentación de echarse para atrás no era una gran idea, no era sobre todo algo inteligente.
Creí que era algo estúpido dejarse doblar por hombres a los que desprecias por lo que piensan, por como actúan y por como viven; pero en este momento no veo alguna razón para obstinarme a vivir de esta manera, prisionero de mi mismo, de mi libro, de mi éxito".

Desde 2006 Saviano ha vivido bajo protección tras el éxito mundial de su libro 'Gomorra', que fue llevado a la pantalla grande en una película del mismo nombre que obtuvo el premio de la crítica en la última edición del Festival de Cine de Cannes.

"Quiero una vida, quiero una casa, quiero enamorarme, poder tomar una cerveza en público, ir a la librería y comprar un libro. Quiero pasear, tomar el sol, caminar bajo la lluvia, ver a mi madre sin miedo y sin espantarla".

Además, confesó que quiere seguir escribiendo porque "esa es su pasión y para poder hacerlo necesita hundirse en la realidad y no vivir esterilizado en una cámara hiperbárica, dentro de una comisaría de los carabineros".

Señaló que tras el éxito de Gomorra se ha visto condenado a la soledad y que en Nápoles, su ciudad natal, ni siquiera le alquilan una casa.

"Mis amigos me han dicho basta. Ya no podemos defenderte a ti y a tu maldito libro".


Lo cierto es que Italia es una gran desconocida para mi. Todavia no la he visitado y ganas tengo. Lo poco que conozco es a traves del cine, sin duda el mejor cine del continente europeo.
Autores como Fellini, Pasolini, Visconti (la lista seria larga) y mas recientemente Moreti, Risi o Scola siempre me ha fascinado.
¿Que ocurre en Italia? ¿Como es posible que un mafioso sea presidente?
Un tipo imputado en imnumerables casos en los tribunales, tanto Italianos como Españoles. Un tipo que hace unos dias en su visita a la casa blanca hizo un alarde de funambulismo politico-amoroso a los brazos de su amado Bush (Pasaros por este link y vereis de lo que es capaz el tipejo), un tipo que no duda en hacer publica sus simpatias con el Fascismo mussoliniano, un tipo que controla la mitad de los medios (radio, televisión y prensa), un tipo con conexiones probadas con la mafia y las altas instancias vaticanas, un tipo fuera de lo normal (en su forma mas execrable).
Pues lo que pasa en Italia no lo comprenden ni los Italianos como para comprenderlo yo. El Vaticano y la mafia controlan el pais. Esta es la impresión que siempre he tenido de Italia. Y ahora mas que nunca.

Y hoy la supuesta izquierda, El Partido Demócrata (PD) de Walter Veltroni, teórica oposición en Italia, convoca una gran manifestación contra el Gobierno . La convocaron antes de las vacaciones de verano, alucinante, pero ha sido hoy.

Estos días atras la comidilla fue el cartel de la manifestación (arriba). La prensa de derechas (Il Giornale, Libero), tuvo la agudeza de ponerse a mirar con lupa la foto del cartel y descubrió, oh maldición, que era una foto de una audiencia del Papa en San Pedro. Hay hasta monjas y una bandera de Portugal.

Increible pero cierto. Solo puede ocurrir en Italia. Y es que el vaticano esta en todas partes.

La Iglesia es el único partido verdaderamente trasversal en Italia, junto con las afiliaciones futbolísticas (en el Parlamento hay clubes romanistas, juventinos,... con políticos de todo signo). Es decir, es el único poder capaz de dominar tanto a la izquierda como a la derecha. A decir verdad, es difícil saber, desde el punto de vista cristiano, qué es más peligroso: los comunistas, que los pobres ya no asustan a nadie, o un elemento como Berlusconi, que da bastante miedo.

Pero es la izquierda la que sin duda lo tiene peor. Como ilustra magistralmente este capítulo de ‘I nuovi mostri’ (‘Los nuevos monstruos’, 1977, Mario Monicelli, Dino Risi y Ettore Scola). Esta película es una continuación de ‘I mostri’, de Risi, y sigue la misma fórmula de capítulos, aunque con dos directores más. No obstante la acumulación de talento, el resultado no es muy afortunado, aunque se salvan algunos episodios y momentos. El mejor, en mi humilde opinión, es éste, firmado por Dino Risi y llamado ‘Tantum ergo’.






Sinopsis: Un cardenal (inmenso Vittorio Gassman) queda tirado en un barrio de las afueras de Roma al pincharse la rueda de su cochazo. Junto a su fiel asistente, ven una iglesia y van a pedir ayuda. Es una iglesia con un cura obrero, rojillo, la Iglesia progre de los sesenta. El sacerdote tiene una asamblea con los fieles para resolver los problemas del barrio, que es una jaula de grillos, para variar. Los vecinos proponen ir al ayuntamiento y armarla. El cura trata de explicarles las vías democráticas y pacíficas, nombrar una comisión... Hasta que un niño ve "uno vestido de rojo", el cardenal. "¿Cómo te llamas, hijo?", le pregunta al cura. "Ah, si, ya he oído hablar de ti...". El cardenal pregunta si puede sentarse a escuchar. El debate continúa, con las clásicas llamadas a montar una bronca y liarse a palos con la Policía. Un desmadre. "¡Hace un año, un año que intento haceros razonar!", se desespera el cura, que propone votar, pero a los feligreses lo de votar democráticamente ya no les convence.

Invitado a hablar, el cardenal habla con verbo florido, vauya que si habla: "Es con verdadera mortificación y profundo dolor que tomo la palabra. Mortificación porque llego a vuestra comunidad por un banal incidente mecánico, y no empujado por mi ansia pastoral, como sería mi deber, y dolor al constatar el profundo malestar de vuestra vida cotidiana... Un malestar que puede llevar a la estúpida , ciega e inútil violencia. He oído a uno de vosotros decir (imita el dialecto romano): vamos, ocupamos, pegamos..." Tras el bofetón, dice: "Sí, he usado la violencia, pero ¿he cambiado quizá tu ánimo, te he convencido? No, sólo he incrementado tu rencor". Luego se dirige al atril y habla de la parroquia, acusada de "haber descuidado los valores del espíritu, privilegiado en modo excesivo las instancias sociales, mejorar las condiciones materiales". Cita a los santos que han cultivado la pobreza. "Nosostros no somos santos, somos imperfectos, pero ¿cómo no podriáis ser imperfectos, vosotros que perseguís otra felicidad, sobre la tierra?". "¡No, la justicia!", interviene el cura, que ya le ve venir. "¿Qué justicia, la justicia de un cura que no siente el deber de llevar su sagrada túnica? No, la justicia de Dios", replica monseñor, que recuerda las bienaventuranzas sobre los mansos... "¿Pero cuándo lo ha dicho?", impreca el cura. "Lo ha dicho, lo ha dicho ¿no has visto al película de Zefirelli?...", le cortan los fieles, que le dicen que se calle. "No hagas tu tesoro en la tierra, sino en el cielo", sigue el cardenal. "Qué bien habla, tendrían que hacerlo papa", susurran los fieles. Ya lanzado, su eminencia dice que es un día de alegría, por el feliz encuentro, y ordena encencer las luces, tocar las campanas, el órgano ("Parece Navidad", dicen los fieles admirados), "...la voz de esperanza del órgano, de mansedumbre, de obediencia,...". Con los fieles enardecidos, el chófer comunica que el coche está listo y el cardenal se las pira.




En cursiva, cita extraida integramente del blog El mundo de Cerca.




Besos y Chao

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